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Finalmente el Chelsea fue el ganador de la FA Cup por un score de 2 a 1 en el enfrentamiento final contra Liverpool. Un premio para el equipo “Blue”, que mostró un notable progreso desde la llegada de Roberto Di Matteo a la dirección técnica. En el equipo de Anfield jugó todo el partido Luis Suárez, pero no contó con el juego que más potencia sus características, tan solo logró habilitar a sus compañeros en los tramos finales del partido.

 

Por Emiliano Esteves – @EstevesEmiliano 

Un gran partido era el que se pronosticaba para esta final entre Chelsea y Liverpool. Con una ventaja en los enfrentamientos previos entre ambos para el segundo, ya que había sido el ganador en los últimos cuatro encuentros, tres por Premier y el restante por la Copa de la Liga conquistada recientemente por el equipo de los uruguayos Suárez y Coates. Sin embargo, en el partido decisivo, en la final, los de Dalglish no pudieron continuar la racha sobre su rival y terminaron cayendo por 2 a 1. Un primer tiempo en el que todo Liverpool fue una sombra de lo que muestra en sus buenos partidos, y que fue ampliamente superado por el equipo de Londres. Este conjunto mostró un juego similar al enseñado en las semifinales de Champions ante Barcelona, con las diferencias de enfrentar a un rival ampliamente diferente, pero planteándolo con la misma idea. Chelsea dominó el primer tiempo, siendo dueño de las principales ocasiones de gol, y precisamente del que rompió con el cero en el marcador. Luego de ver como los zagueros Ivanovic y Terry anulaban completamente a Luis Suárez en sus intentos de recibir y distribuir de buena manera el balón, sumado al mal juego de los mediocampistas Gerrard, Henderson y Spearing, llegó el tanto inicial. Una muy buena pelota puesta en largo por el español Juan Mata, llegó a los pies de Ramires que definió de gran forma, ayudado por la mala acción del arquero “Pepe” Reina. Marcador abierto y un equipo “Red” que no mostraba una mejora, no lograba despertarseni siquiera con el golpe recibido. La buena presión de los hombres de Di Matteo hacia los más influyentes de Dalglish dificultaban ello. Tan solo alguna subida del zaguero Agger complicó la estructural defensa “Blue” (el danés tiene un remate potente, temido por los rivales). Finalizado el primer tiempo, y luego del descanso, Liverpool seguiría igual (por lo menos en los primeros minutos). Los hombres de arriba que no aparecían y los volantes que no creaban, y por si fuera poco, llegaría el segundo del Chelsea. En el momento que “Quique” Wolf comentaba los espacios que se habían generado, una buena jugada de Lampard derivó en un control de pelota del marfileño Drogba dentro del área. Este contaba con una muy buena estadística a su favor (siete goles en la misma cantidad de partidos en el Estadio Wembley), y no decepcionó. Un remate ajustado, contra el segundo palo, resultó inatajable para el goleo español (quien igualmente intentó). Panorama negro para Liverpool. Ya dos a cero y con riesgo de seguir aumentando el score en alguna otra jugada peligrosa del equipo de Londres. Sin embrago, el ingreso de Andy Carroll, que al comienzo fue discutido por su bajo rendimiento, pero que posteriormente mejoró, cambió la cara del equipo de Kenny Dalglish. Un Chelsea más atrás en el terreno de juego, sumado a más libertad para jugar de los futbolistas de buen pie de los “Reds”, fue determinante para el descuento del recién ingresado. Una pelota recuperada cerca del área “Blue” terminó en los pies de Carroll, quien luego de sucesivos enganches cerca del arco, mató a Petr Cech con un buen disparo. Arriba, bien ubicado, lo que tiene que hacer un 9 como él. De ahí en más se vería un equipo de Londres sumamente defensivo, procurando mantener la ventaja, mientras que los de la ciudad de Liverpool, que le dio el nombre al equipo, pretendiendo marcar la igualdad. De esta manera intentando rememorar antiguas hazañas, como las finales de la FA Cup del 2006 o la Champions del 2005. Cerca del final llegaría la chance más clara, y una gran polémica que vuelve a despertar en el fútbol mundial (y con mayor intensidad en el Reino Unido). Un buen centro de Suárez (que en la mejora de Liverpool tuvo más participación) lo conectó de cabeza Andy Carroll y Cech la sacó en la línea, por lo menos eso es lo que marcó el juez del partido, Phil Dowd. Reclamos y protestas posteriores de los jugadores rojos que no llegarían a nada. El final del partido se vivió dramáticamente, Liverpool buscaba el empate y tenía oportunidades para ello, chances que en la definición no fueron concluidos de la mejor forma. A pesar de los cinco minutos que ponían suspenso al cierre del partido en Wembley, el equipo de Luis Suárez y Sebastián Coates (este último que ni siquiera estuvo en el banco) no logró el deseado gol y terminó cayendo ante un rival que tuvo su recompensa luego de la gran mejora, encabezada por Roberto Di Matteo

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