Al borde del knock-out – URUGOL – Portal de Noticias del fútbol Uruguayo e Internacional

Liverpool venció por mínima diferencia a Peñarol y lo dejó muy lejos de pelear por el Campeonato Clausura y la Tabla Anual. El equipo de Antúnez ganó un duelo clave, sumó tres unidades de oro y se recuperó del mal momento gracias a un Juan Castillo exuberante. El elenco de la “Cuchilla” volvió a ganarle a Peñarol en el Centenario.   Por Danilo Costas – @DCostas8   Cancha: Estadio Centenario.  Árbitro: Darío Ubríaco. Asistentes: Carlos Pastorino y Eduardo Aguirre.  Peñarol: Leandro Gelpi; Emiliano Albín, Marcelo Silva, Alejandro González, Darío Rodríguez; Marcel Novick, Luis Aguiar, Sebastián Cristóforo, Fabián Estoyanoff, Maximiliano Pérez y Marcelo Zalayeta. Director Técnico: Jorge Da Silva.  Liverpool: Juan Castillo, Andrés Rodales, Pablo Pereira, Pablo Melo, Yonny Peralta, Edison Torres, Carlos Macchi, Jonathan Barboza, Hernán Figueredo, Diego Vera y Elías Figueroa. Director Técnico: Julio César Antúnez.   Cambios: 61´ Carlos Núñez x Elías Ricardo Figueroa (Liverpool) 62´ Rodrigo Mora x Maximiliano Pérez (Peñarol) 71´ Bruno Montelongo x Darío Rodríguez (Peñarol) 75´ Jorge Zambrana x Marcel Novick (Peñarol) 79´ Lucas Tamareo x Carlos Núñez (Liverpool) 85´ Renzo Pozzi x Edison Torres (Liverpool) Tarjetas amarillas: 28′ Luis Aguiar (P), 44′ Hernán Figueredo (L), 55′ Darío Rodríguez (P), 61′ Carlos Macchi (L), 91′ Diego Vera (L). Tarjetas rojas: No hubo. Gol: 68′ Carlos Núñez (L).  Liverpool volvió a sorprender a propios y extraños y venció a Peñarol en el Estadio Centenario. Con este revés, el elenco de Jorge Da Silva comienza a despedirse de la lucha por el Uruguayo, ya que está lejos en el Clausura y ya no depende de sí mismo para ganar la Tabla Anual. Liverpool le ganó sin mayores méritos, confiando en el trabajo de Juan Castillo, que rozó la excelencia.  Desde el inicio mismo del juego fue Peñarol quien se puso el traje de protagonista. Con la explosión de Emiliano Albín por el lateral derecho, la gravitación de Luis Aguiar en la mitad de terreno y la presencia de Marcelo Zalayeta en ofensiva, como columna vertebral, el equipo mirasol ganó en protagonismo gracias a la posesión de la pelota, la proyección de sus puntas y la solidez del tándem Novick – Aguiar. Con el correr de los minutos la figura de Emiliano Albín se multiplicó. Presencia relevante, velocidad al servicio del equipo y proyección constante fueron los argumentos a favor del lateral, para consolidarlo como el mejor de la cancha.  Liverpool se sintió perdido. Apostó a la velocidad de Andrés Rodales como vía de desahogo, a la contención de Carlos Macchi, la creación de Hernán Figueredo y el oportunismo de Diego Vera. Elías Ricardo Figueroa nunca recibió una pelota limpia, el “Viruta” se diluyó y Macchi fue tan superado en hombres y terreno como Torres y Barboza.  Por ambición y propuesta, Peñarol mereció irse al descanso ganando. Liverpool fue exactamente la versión opuesta de lo mostrado en las primeras fechas de este campeonato. El equipo del “Tola” Antúnez perdió velocidad, explosión, protagonismo y contundencia. Fue avaro en su propuesta y debió irse agradecido a los vestuarios con el empate en cero. Los números avalan las palabras. Peñarol tuvo no menos de seis chances claras de gol, contra ninguna de su oponente.  El complemento comenzó sin variantes y el trámite, lógicamente, no varió. Peñarol siguió buscando el gol ante un Liverpool que deambulaba por el terreno como buscando una explicación. La más clara la tuvo Aguiar quien mandó su zurdazo afuera, al tiempo que Juan Castillo se iba erigiendo como figura. Los entrenadores buscaron el revulsivo. Antúnez sacó a Figueroa y puso a Núñez buscando más movilidad en el frente de ataque. El “Polilla” tampoco se quedó quieto. Afuera Maximiliano Pérez para dejarle el lugar a Mora y el cambio de sistema inminente para jugar con tres puntas.  La gente empujó a un Peñarol que no podía romper el cerrojo de su rival. Los nervios se apoderaron del Centenario y el mirasol se descontroló. Liverpool tomó el control. Carlos Núñez recibió la pelota al borde del área y puso, a los 23 minutos del complemento, el 1 a 0 tras un grueso error de Marcelo Silva.   La inesperada apertura del marcador por parte de Liverpool movió los cimientos del partido. Da Silva sacó a Darío Rodríguez y mandó a la cancha a Bruno Montelongo con el objetivo de abrir la cancha y buscar la igualdad. Todo el buen trabajo colectivo que había realizado Peñarol se hipotecó con el gol de Núñez. Da Silva quemó las naves y mandó a la cancha a Jorge Zambrana por Marcel Novick.  Con veinte minutos por jugar Peñarol no elaboró una sola chance de gol. La presión lo bloqueó y no pudo reaccionar. Liverpool perdió a su héroe por lesión y dio ingreso a Lucas Tamareo para contener el vendaval aurinegro y asegurar la victoria. Rodrigo Mora buscó de pelota quieta y se topó con un Castillo convertido en muralla para consolidarse, definitivamente, como la figura del partido. Muchos hinchas aurinegros extrañaron al arquero en tiempos de fragilidad defensiva. Ubríaco pitó el final y Liverpool se llevó tres puntos de manera inmerecida en el trámite. Peñarol ya piensa en la recta final del campeonato y en ganar el miércoles el partido atrasado frente a Rentistas. El mirasol, otra vez, quedó lejos de definir.

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